LIBRO EN LÍNEA: Cínica, Monica Gameros|Lectura On line

PERIFÉRICA

Sí, vivo en el tercer mundo, vivo y respiro feliz en la periferia de tu paraíso con calefacción, alejada de tu tierra con aire acondicionado.

Contraria a ti, no necesito millones de luces como tú que buscas llenar el tremendo vacío que te habita.

Nunca iré a tu frontera, no me interesa, pero, además, me encantaría que no traspasaras la mía.

Aquí, tu dinero es valioso pero apesta, mancha, contamina.

Es una costra seca sobre carne podrida, un charco apestoso en pleno desierto.

¿Qué dices? ¿Que es un mundo libre? ¿Que los intereses de la deuda con tu país no te benefician?

¿Esa deuda que han multiplicado de forma grosera y salvaje,Bpara tener mayores comodidades?

¿Esa que sirve de base para la grandeza de tu patria?

¿Esa que les permite a tu gobierno y a ti, sentirse los dueños de dios, al que han encerrado entre códigos de barras, a quien sellaron sobre los billetes?

Mejor calla y vete en silencio hacia el norte. Por mí, construye monumentales bardas alrededor de la tierra que has robado; por mí,

siembra más hombres con rifles al borde del río; porque así eres, te deshaces de todo lo que no te sirve,

te espanta todo lo que no entiendes, y de entender, no entiendes nada,

te niegas a entender que hay algo más que un signo del dinero, algo más a cinco centímetros de tu cabeza

anegada de odio, de prejuicios, de espanto…  de asco, de odio

y de rabia.

Ciudad de México, entrega sin costo

Venta&Entrega:. monicagameros@gmail.com

No me hables de igualdad. No me hables de misión divina. No me hables de redención.

Asesinas y destruyes, cada vez que votas por tus políticos.
No me hables de humanismo.

Come tu hamburguesa.

Bebe tu soda.

Cambia tu realidad con la chequera.

Dispara los domingos, dispara contra los tuyos, dispara,

extermina todo eso que odias y piérdete para siempre,

húndete en el hiperespacio,

exhíbete en el video mientras te disparas,

mientras terminas con todo eso que odias.

Dispara, destruye el dinero que tienes por cerebro,

dispara,

conviértete en estrella de televisión.

… Si en el último momento te arrepientes,

si te acobardas y no jalas del gatillo,

solo un favor,

no salgas de tu país,

nunca más.

HIJA DE TIGRE
PINTITA

Es tan difícil conocerse,
tan difícil explorar el universo que uno trae,
descifrar la programación genética, sobre todo
cuando los progenitores
son auténticos desconocidos. Luego,
todo queda claro: sobre todo
esa necedad de seguir al placer,
sin importar a dónde vaya.

 

HIJA DE CEBRA
RAYADA

No sé cómo pasó, muté de larva a oruga,
de oruga a crisálida y el tiempo se convirtió en hielo.

De mis dedos, la belleza escurría en sintonía
con mis preguntas en maremoto,
era incontenible avalancha,
inasible por imperiosa.

De mis labios,
colgaban las palabras
en espera de las respuestas
que nadie quería dar.

Mi silencio era yunque en el fondo de las aguas negras,
me ahogaba entre dudas, y ella vino a mí,
ya no era crisálida sino grito-deshojado.

La cebra me enseñó su piel.
Fue entonces que entendí todo,
mi amor a las nubes, mi admiración por las aves,
mi fascinación por el rayo de luz
en pleno abordaje a través de mi ventana.

La cebra me enseñó a romper el silencio,
entendí mi fortaleza, mi rebeldía, mi independencia.

La cebra emigró en silencio…
Entendí las pastillas en el desayuno,
las bebidas por la noche,
esa tendencia a dibujar la vida.

La cebra partió en un sueño, otra vez me dejó
en medio del universo; callada,
observaba la devastación del tiempo.

Sin ella, a solas,
entendí el fuego de mi cadera,
la seda en mi entrepierna,
el gusto -casi obsesivo- por la risa.

La cebra se fue entre partículas
Se fue con el viento,
me quedé con el hielo
en las puntas de mis dedos.

 

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DESPOSEÍDA

Nací sobre concreto,
gélido destino-pálido propósito,
fruto del azar y del traspié.

Nací desposeída del todo,
del canto ancestral,
de la tradición,
del nombre del patriarca.

Canto en medio del eco neurótico.
Canto en medio del mundo que se quiebra,
que se hunde con el peso de la ausencia.

Desde el caos me lanzo en caída libre.

Como bala perdida,
me convierto en destino.

Desde el rascacielos de la avaricia, salto y canto
sólo para deciros que somos mercancía,
que todos tenemos precio,
que a todos,
se nos vence la garantía.

Salto sin expectativas.
Salto y espero la redención.

No cumplo expectativas impuestas,
no cumplo estereotipos,
me carcomen,
me imposibilitan.

No busco raíces ni ramas.
Sólo busco éxtasis,
sólo quiero mi llama.

 

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MALDITO

Antes de dormir cada noche,
susurro tres veces:
maldito
maldito
maldito

Primero para el inventor del dinero,
después, para los adoradores de la plata,
por último, para los obsesivos que lo miden todo,
que le ponen precio a todo,
que quieren apoderarse de todo.

Quién hubiera pensado en pagar,
-sin oponer resistencia-
sin regatear o negociar, por lo único
que nos mantiene vivos.

Quién hubiera creído que el sol, el viento, el amor,
tendrían precio fijo.

Por eso, cuando me sé lejana,
maldigo al dios convertido en moneda.

No resisto el espacio que no llenas,
el eco que no invades,
la risa sobre la que no escribes…

maldito
maldito
maldito

Susurro, cierro los ojos,
sueño contigo.

 

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VINTAGE GIRL

Somos mercancía,
si hay suerte genética,
destinadas estamos
a ser producto de colección.

Todas somos máquinas de reproducción en serie.

Conforme pasa el tiempo,
perdemos valor en el mercado.
Conforme pasa el tiempo,
los consumidores,
regatean con mayor insistencia.

Podríamos ocupar un lugar en la puja de los coleccionistas adinerados,
siempre que -claro está- sigamos las reglas del comercio
y nos adaptemos a los moldes más solicitados.

Al parecer no hay opciones de escape:
ricas y pobres tenemos que aceptarlo.

Hacer lo contrario cuesta: se cobra con aislamiento,
repudio, prejuicio, y al final,
seremos denigradas por ser viejas,
inadaptadas e insolentes,
putas… raras.

Somos mercancía: podríamos no serlo.
Es la única oportunidad que tenemos
para escapar de la repisa del remate.

Algunas -unas cuantas- deciden no cumplir con el mercado,
Las menos, se niegan a ser reproductoras;
otras renunciamos a callar,
nos negamos a guardar en secrecía
todo eso que se acepta al recibir una argolla,
una herencia,
un patrimonio.
Nos preparamos para seguir el camino solas.

Todas somos máquinas de reproducción en serie.
Sin ese poder,
no hay hombre que nos quiera; si lo hubiera,
entonces, habría encontrado el verdadero amor,
el más puro, el único;
porque carece de sentido vivir con un hombre
si no es para compartir la riqueza,
o eso me han dicho.

Supongo, que igual resulta ridículo vivir con una mujer
que no garantice la herencia genética;
si eso existe, para mí es suficiente prueba
de que el amor no es sólo una idea.

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OMISIÓN

I
¿Cómo no dolerse del estado actual de las cosas?
No es que los tiempos pasados hayan sido mejores,
ni que hubiera más sentido de la moral,
de lo correcto, de lo mejor;
es que antes,
la vida nunca fue tan poca cosa;
se le podía apostar en la ruleta rusa,
pero resultaba excitante,
porque valía, no como hoy
que es tan fácil apretar el gatillo…

II


Siempre que me aterra la situación que vivo,
me pregunto: cuán responsable soy,
cómo participé en esta decadencia social,
cómo permití que todo pasara…

III


Miro a los ojos de mi hija,
su sonrisa es cascada,
en su voz
todo es nuevo,
todo es esperanza;
lloro al pensar en sus días,
me devora la culpa.

 

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LECCIÓN

Todavía recuerdo las advertencias llenas de amor;
la voz que buscaba ponerme a salvo de los coleccionistas;
la angustia del vientre que no quería verme utilizada,
denigrada, humillada, violentada.

Todavía recuerdo su decálogo:
No soltar prenda,
no decir la verdad,
no aceptar postores baratos,
no creer en promesas,
no aceptar dulces palabras,
no sentir demasiado,
no sonreír todo el tiempo,
no perder la decencia,
no dejar de ser discreta,
no hablar con desconocidos amables…

Todos ellos, decía la dulce voz, todos,
buscan una sola cosa.

La dulce voz se convirtió en cristales cuando respondí:
Calma, todo es un juego,
yo sólo muevo las piezas,
si ellos juegan,
juego.

 

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CASO PERDIDO

… Y qué mierda me va a decir la psicóloga, si  guarda su miseria bajo el sobre peso de su vientre, atacada por la angustia de verse reflejada en mis demonios.

Cómo podría decirle toda la verdad, sin que se proyecte en mí como un espejo de la mujer que.  -en realidad- es ella.

Cómo decirle que respeto sus ideas, que aprecio su esfuerzo por ajustarme a este rompecabezas, que es inútil, que soy pieza de otro juego de mesa.

Cómo decirle que tiene razón, que su diagnóstico es perfecto: soy ajena;

no pertenezco a nada, nunca he podido, las multitudes son cardumen sumido en inercia;

inadaptada, no sé obedecer, no sé callar, no sé evadirme; soy antisocial,

me aparto de las eufóricas y fanáticas masas, propensas a la ceguera, dispuestas al mute, adheridas al protector de pantalla.

Cómo le digo que no valoro lo que todos persiguen, cómo decirle que soy real, cómo le digo que para mí, el dinero no es la medida de nada, de nadie.

Cómo decirle que soy cínica, que acepto ser contradictoria igual que el resto, sólo que la mentira me cansa, y las máscaras, me gustan nada más,  para los días de carnaval…

 

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LECCIÓN

Todavía recuerdo las advertencias llenas de amor;
la voz que buscaba ponerme a salvo de los coleccionistas;
la angustia del vientre que no quería verme utilizada,
denigrada, humillada, violentada.

Todavía recuerdo su decálogo:
No soltar prenda,
no decir la verdad,
no aceptar postores baratos,
no creer en promesas,
no aceptar dulces palabras,
no sentir demasiado,
no sonreír todo el tiempo,
no perder la decencia,
no dejar de ser discreta,
no hablar con desconocidos amables…

Todos ellos, decía la dulce voz, todos,
buscan una sola cosa.

La dulce voz se convirtió en cristales cuando respondí:
Calma, todo es un juego,
yo sólo muevo las piezas,
si ellos juegan,
juego.

 

3-daniel-conway

ÁREA RESTRINGIDA

Me pediste un beso
y mordí tu lengua
hasta arrancarla a pedazos.

Las palabras no te sirven de nada,
lo que te sirve, es un pedazo de carne
que blandes cual bandera.

¿Quién soy yo para cuestionarte?

Mientras ese pedazo de carne
te sea útil,
mientras te de fundamento,
mi puerta,
seguirá abierta.

Después, cuando el tiempo te cobre factura,
sólo seré un divertido recuerdo.

 

1-1

DEPREDADOR

No te prometo nada. ¿Quieres intentarlo?
Sólo un poco, dijo.
Quiero un poco de tu calor, repitió

Sonreí y arrancó su auto en reversa,
unos segundos más tarde,
estábamos frente a la cama.

Como si fuera slogan publicitario, repitió
No te prometo nada, entonces
sellé sus labios,
devoré su ansiedad,
llené su vacío,
me transformé en seda.

Mi cuerpo se envolvió de lujuria,
de su ansiosa lujuria.

Estalló y quedó tendido,
como un roble que cae
abatido por el tiempo.

Sin pensarlo siquiera,
salté de la cama mientras el dormía,
lavé mi cuerpo y salí de ahí.

Le dejé una nota de despedida.

II

Recuerde que los hombres somos conquistadores,
dijo el viejo taxista con cierta intención protectora,
asentí con la cabeza, no dije nada,
sólo sonreí.

 

LIBERACIÓN

La venganza
suele ser
el mejor afrodisíaco.

La redención
llega con la lujuria.

 

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FARO

Lorelei me nombran después que perdí las escamas, antes
las mujeres lanzaban maldiciones e injurias sobre mi sombra,
temían que de mí no te alejaras… Desbordada,
canto al ritmo paranoico de esta máquina,
de este rincón al que llamamos casa.

Como ayer,
todos se acercan,
me rozan con la mirada,
me sujetan con su lengua,
me encierran entre rabiosas dentelladas.

Vienen e injurian en contra de sus mujeres. Ridículos,
en lugar del deseo, buscan compasión,
lo único que logran es cansancio, tedio,
hartazgo.

Ansiosos llaman y dicen que soy la luz al final del tunel,
el faro en la tormenta de su miseria,
y juran que su felicidad
yace entre mis piernas.

Yo no quiero ser faro, ni luz
ni barca en medio de la tormenta,
sólo soy sirena.

No busco amantes ni dueños.
Sólo canto para convertirlos en hoguera,
en polvo,
en tierra.

 

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EXILIO

Vivo lejana sin romper aduanas.

Más allá del vocablo paria,
vivo y respiro misantropía,
paranoia.

Después de un tiempo,
de varios malos entendidos,
me he decidido por el exilio.

Desconozco las leyes no escritas.
Me cuestan paciencia.

Detesto las sonrisas falsas.
Las palabras que laceran.

Son armas blancas.

Las conozco muy bien: las uso cuando me veo obligada,
Porque de no hacerlo, la indignación se adueña del aire,
se vuelve veneno.

No puedo jugar con la diplomacia.
Vivo lejana, exiliada, desterrada.
Tal vez por eso,
me cuesta creer que te guste la mentira.
No entiendo que me obligues a la omisión.

Me falta paciencia cuando no callas;
Se me niega el conveniente silencio
cuándo no haces sino parlotear sin sentido.

Bla, bla bla,
bla bla,
blaaaaa.

Cuando te exhibes egocéntrico,
me extraña tu adicción a mi elegante discreción.
Sonríes como una estúpida quinceañera en oferta…

Imperfecta, me reconozco indiscreta.
Mi falla -la que me condena- es mi franqueza,
siempre que logro quedarme callada,
se revela sobre mi cara, me traiciona,
y sarcástica, me delata.

No me confundas con una ingenua, tampoco soy pulcra,
de mentiras, construida está mi lengua.
El problema, es el cansancio,
el hartazgo de sostenerlas.

Aun así -y sólo por amor a tu inevitable insistencia-
dispuesta estoy a darte las falacias que requieras, porque sé
que la vida es un juego y que la mentira
es la regla.

Lo único que no entiendo cuando te digo la verdad,
es tu cara de sorpresa.
Supongo que en realidad te molesta mi franqueza, de otra forma
es incomprensible, puesto que -en realidad- no soy discreta.

Quiero creer que es molestia y no ofensa,
que se debe a mi destreza para que creas en todo lo que de mí esperas,
porque no me aceptas como soy,
siempre me has pedido ser otra,
una muñeca de oficina,
una sustituta para tu madre,
una prenda de colección.

¿Hoy muestras sorpresa?
¿Después de todo lo que hice para que fueras feliz?
¿Después de jugar igual que tú?
¿Después de seguir tus reglas?

Hoy, envilecido, ¿me señalas?…

Debo aceptar que me sorprendes,
debo aceptar que cometí el error de ser sincera,
una sola vez.

 

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MENTIRAS NO TAN BLANCAS

Te diré un secreto,
cuando te juré amor
lo hice después de amarrar a mi otra yo,
la verdadera, la que no conoces, la que se ocultó bien
entre respuestas a las que temías.

No tienes idea de quién soy,
pero hoy
te dejaré ver la verdad.

No creo que te guste, pero ya no me importa.

Ella, la otra
ya no está dispuesta a seguir oculta,
Dice que no lo mereces, y la verdad es que
ya no puedo argumentar a tu favor.

Antes de irme, tengo que decirte otra cosa:
el don de la mentira
requiere dos características:
inteligencia y memoria.

Temo informarte
que careces de ambas.

 

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imagen de Álvaro Sánchez  (Guatemala)

FE

Cansada de la petulancia,
del ego, de la vanidad,
sabe que la ira no es suficiente,
sabe que la solución es fácil.

Cansada de la soberbia del animal que no cree sino en lo que toca,
en lo que toma, en lo que posee,
cansada,
se ha materializado:
apesta y se desliza entre las manos,
apesta a sangre,
arde bajo el trueno de la bala,
incinera pueblos enteros,
aniquila la vida,
envenena el agua,
destruye el cielo,
corrompe la tierra.

Cansada, se ha vuelto materia,
ha dejado de ser etérea,
baila entre los dedos y se escapa de la angustia,
se escapa de la miseria.

De la lujuria, sale a bocanadas,
entre gemidos y gritos,
entre jadeos y sollozos,
entre virus y destrucción.

Cansada de la humanidad,
se ha convertido en droga,
en ego, en avaricia.

Quiere exterminarnos,
de una vez por todas
-sin vuelta de hoja-

Ha decidido no intentarlo de nuevo. Aquí,
se acaba la vida, aquí
se termina la ambición.

Así que deja de llamarle en medio del llanto,
deja de implorar su protección,
deja de golpearte el pecho y suplicarle que te salve de la tentación
justo después de estallar en violencia,
justo después de pisotear,
justo después de abusar.

De nada sirve que le nombres
entre oraciones nocturnas que exhalas
atacado por la culpa.

Hoy es materia, como siempre,
vive entre nosotros, sólo que hoy
no le importa,
sabe que somos caso perdido.

Se ha dado cuenta de que perdió la batalla
y suena entre máquinas,
al caer de tu bolsa,
al tener un registro en las bolsas de valores.

Te equivocas de palabra cuando le llamas,
la palabra ya no es dios, mecías, redentor,
ya no es cordero, ya no es salvación,
ya no es luz,
ya no es iluminado.

Hoy su nombre es diverso y cambia a conveniencia de quien cree poseerle:
moneda, petróleo, plutonio,
dólar, euro, credito bancario,
cheque de cambio…

En realidad,
no importa.

Mañana, será nombrado en medio del caos
en medio de la destrucción total de la guerra

Mañana será cristalino, puro, esencial,
le llamaremos agua
y mataremos por su salvaguarda.

Igual que en el pasado.

cinica-coleccion-boca-cerrada

CÍNICA

– MONICA GAMEROS –

Vol. 4 Colección En boca cerrada no entran moscas.

Ediciones Lago, México 2013
Venta y envío a cualquier lugar del mundo

más costo de entrega: monicagameros@gmail.com

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